Hace unos días, mientras charlaba con mis compañeros de redacción de VrPatch sobre los lanzamientos más destacados del año, surgió el inevitable debate: ¿cuál ha sido el título más sorprendente de 2024?
En ese momento, recordé que aún tenía pendiente hablaros de uno de los juegos más intrigantes que he probado en Meta Quest 3: Wall Town Wonders. Aunque estas fechas navideñas me tienen completamente absorbido por mi trabajo como chef, no quise dejar pasar la oportunidad de sumergirme en esta experiencia para compartirla con vosotros.
Con el poder de la realidad mixta, Wall Town Wonders, nos trae una experiencia que nos permite construir una ciudad diminuta en las paredes de nuestra casa. Sin embargo, aunque la propuesta es visualmente impresionante, el juego se queda corto en términos de jugabilidad a largo plazo. ¿Vale la pena invertir en este mundo en miniatura? Vamos a desglosarlo.
Un Comienzo Deslumbrante
El primer contacto con Wall Town Wonders es simplemente mágico. Desde el momento en que una pequeña exploradora emerge de un agujero en la pared hasta que vemos la ciudad crecer ante nuestros ojos, la tecnología de realidad mixta brilla en todo su esplendor. El juego escanea nuestro entorno para posicionar edificios y personajes en tiempo real, creando una sensación de inmersión que parece casi palpable. La posibilidad de que las estructuras y habitantes crezcan en las paredes de nuestra propia habitación es una experiencia sorprendente, y al principio, Wall Town Wonders nos ofrece constantes momentos que nos dejan boquiabiertos.
El nivel de detalle de los personajes y objetos es digno de mención. Al acercarnos, podemos apreciar cada pequeño movimiento, desde los habitantes trabajando en el taller hasta una comida en el restaurante. El hecho de que podamos usar nuestras manos para interactuar con el entorno refuerza esa sensación de estar participando.
La Magia de la gestión
Al igual que en otros juegos de construcción de ciudades, Wall Town Wonders nos invita a gestionar una pequeña comunidad. Para ello, debemos recolectar recursos, construir nuevas edificaciones y asegurarnos de que los habitantes prosperen. La mina, por ejemplo, juega un papel clave en la obtención de materiales, y las ciudades crecen de forma orgánica a medida que completamos tareas.
La parte visual, una vez más, es destacable: cada vez que completamos una construcción, el juego nos permite ver cómo los edificios crecen en las paredes, conectándose entre sí con una naturalidad asombrosa.
Los minijuegos, aunque sencillos, ofrecen un soplo de aire fresco en los primeros compases. Ya sea pescando en un mini lago o combatiendo insectos con nuestra ballesta, las interacciones son rápidas y bastante entretenidas. Sin embargo, aquí es donde empieza a asomar una de las debilidades del juego.
Un ritmo lento que puede desesperar
Aunque Wall Town Wonders comienza con una energía vibrante, el juego pronto comienza a mostrar sus grietas. La falta de ritmo y la repetitividad se hacen sentir rápidamente. Mientras que los primeros desbloqueos son emocionantes, pronto nos encontramos esperando que los recursos se generen o que las minas produzcan más materiales. A medida que avanzamos, la sensación de que estamos atrapados en una rutina se hace más evidente, y lo que al principio era un juego relajante, se convierte en una espera interminable.
Esto es uno de los grandes inconvenientes de Wall Town Wonders, la falta de una mecánica que mantenga el interés a largo plazo. Los minijuegos se vuelven cada vez más monótonos, y la gestión de la ciudad, aunque inicialmente satisfactoria, se siente estancada tras un tiempo.
Bugs y problemas de usabilidad
El aspecto visual es impresionante, pero la jugabilidad tiene sus tropiezos. Algunos errores, especialmente en la interacción con el movimiento de los personajes, interrumpen la experiencia. Estos fallos técnicos, sumados a una localización al español que podría mejorar, pues muchos de los diálogos cambian al inglés en el medio.
Además, aunque podemos interactuar con el mundo mediante nuestras manos, el control con los mandos sigue siendo más preciso. Las mecánicas basadas en la «pinza» para algunas acciones, como controlar el vuelo de una avioneta, no siempre funcionan de forma fluida, lo que resta algo de inmersión. Incluso con la habitación lo suficientemente iluminada.
¿Es Wall Town Wonders un juego completo?
Wall Town Wonders tiene todas las piezas para ser un juego increíble: la magia de la realidad mixta, un apartado visual espectacular, y una propuesta de juego única. Sin embargo, se queda corto en la ejecución de su jugabilidad. A pesar de la frescura de sus primeros minutos, el juego se estanca rápidamente, y su falta de ritmo y de profundidad en la narrativa hacen que no logre enganchar a largo plazo.
Conclusión
Si buscas una experiencia relajante y visualmente impresionante para disfrutar a ratos, Wall Town Wonders es perfecto. La magia de ver crecer una ciudad en las paredes de tu hogar, acompañado de momentos de asombro, es una experiencia única. Pero si lo que buscas es un juego más profundo y que te atrape por su jugabilidad, es posible que Wall Town Wonders no termine de ofrecer lo que necesitas. Quizás las futuras actualizaciones puedan mejorar la fórmula, pero por ahora, se queda en una experiencia encantadora, pero incompleta.
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Desde aquí, quiero desearos a todos los lectores y compañeros de VR Patch unas felices fiestas y un próspero 2025. Nos leemos el próximo año con más contenido y novedades sobre el mundo de la realidad virtual.

Gracias, lo iba a comprar pero ahora creo que me lo pensaré.
Yo lo tengo desde que salió y a mí se me hace muy repetitivo y falla muchas veces …